lunes, 16 de enero de 2017

VISLUMBRAR LA TOLTECÁYOTL 2/2


El sistema de organización ha demostrado su eficacia, ya que sigue en operación en nuestros días en miles de comunidades indígenas y campesinas de todo el país. En efecto, los llamados “Usos y Costumbres” son herencia de la Toltecáyotl y que está sustentado en el Artículo Segundo Constitucional. 

En ellos, el pueblo discute en asamblea abierta los problemas de la comunidad, dan sus opiniones “los que han servido con eficiencia”, vota todo el pueblo y con la decisión, la autoridad “manda obedeciendo”. De esta manera, no solo vivieron en armonía durante milenios nuestros pueblos, sino que, con este sistema de organización, se pudo construir la red más numerosa de Tollan y con ello el mayor número de pirámides en el mundo antiguo. El sistema de organización está sustentado en el bien común sobre el interés privado, en el servicio del ciudadano a la comunidad a través del tequio, la gozona, la guelaguetza, la mano dada, y un largo rosario de acciones solidarias y fraternas que se dan entre individuos, familias y pueblos. 
En el nivel superior de la pirámide, se encuentra, la parte abstracta de la Toltecáyotl. Nos referimos al sistema de espiritualidad, que no de “religión”. Existió una sabiduría, que tuvo una estructura “filosófica” o de sabiduría, que, a su vez, se inspiraba en conocimientos o principios rectores, que provenían de la astronomía, las matemáticas, la física cuántica, la química, en general del conocimiento humano sobre el mundo que los rodeaba y el mundo interior que los constituía.
No era una religión, porque no tenían dios o dioses. Todos los pueblos concebían una “energía creadora”, que era invisible, impalpable e innombrable. Ésta tenia múltiples advocaciones, pero en esencia, era una sola. Cada pueblo nombró esta “realidad” con diferentes lenguas y recreaciones simbólicas materiales, pero todos se referían a los mismos conceptos. Por ejemplo: la imagen religiosa-filosófica de la “energía material”, se le representaba metafóricamente con el agua, que es la vida. Todas las culturas utilizaron la metáfora, cada una la representó en tiempo y espacio a su manera, pero todas coincidían en llevar unas anteojeras y una lengua de serpiente. Los mayas le llamaron Chac, los nahuas Tláloc, los totonacos Tajín. Pero todos manejaban la misma información. Esta sabiduría múltiple y diversa, enseñaba una forma de vida recta, equilibrada y en armonía. Cada pueblo manifestaba esta sabiduría, en tiempo y espacio, con rituales diferentes; pero en esencia, se trataba de lo mismo.   
En el siguiente nivel de la pirámide, se encontraba el pensamiento ordenado y sistematizado, que explicaba el mundo y la vida. La cultura occidental le llama filosofía (amor a la sabiduría), los Viejos Abuelos en la lengua franca del Anáhuac, le llamaron Toltecáyotl. Este conjunto de valores, principios, actitudes y conocimientos, con los que se construía el mundo material e inmaterial del Anáhuac, se fue construyendo, ensamblando y sistematizando a lo largo de miles de años y a través de todos los pueblos, y hoy, constituye la herencia más importante para nosotros, los hijos de los hijos de los Viejos Abuelos toltecas, y para los demás pueblos del mundo, porque es una de las seis sabidurías ancestrales del planeta. 
Esta sabiduría se puede sintetizar como, “El Arte de Vivir en Equilibrio”. Es decir, el ser humano ante el desafío de buscar el equilibrio entre el mundo espiritual y el mundo material, entre el mundo cognitivo-concreto y el mundo intuitivo-abstracto. Un punto muy importante de la concepción del “mundo tolteca”, es que, por lo menos, desde el año 1500 a.C., “el mundo tolteca” tenía una dimensión galáctica. Es decir, los Viejos Abuelos toltecas, partían del centro de la galaxia para situar su “ser y su estar”. La llamada “cuenta larga”, es decir, el calendario de 25625 años, en que la Tierra gira alrededor del centro de la galaxia.
En el vértice superior de la pirámide de desarrollo humano tolteca se encuentra coronada por el conocimiento más elevado, producido por la conciencia humana. La grandeza de los toltecas, es que a pesar de saberse efímeros e insignificantes frente a los insondables misterios del Universo, los toltecas, en un arrojo de “amor a la vida”, alcanzaron a vislumbrar la “esencia”, es decir, llegaron a percibir el Universo como energía. Ante tan brutal y descomunal descubrimiento, que rebasa con mucho las posibilidades racionales y “perceptuales” del ser humano, fueron lo suficientemente discretos y coherentes, guardando celosamente esta sabiduría, que sigue viva, de manera secreta, en un puñado de verdaderos Guerreros de la Muerte Florecida.
La Toltecáyotl es la columna vertebral, la raíz y la esencia de nuestra milenaria civilización. Se ha enriquecido en estos cinco siglos de invasión y colonización, a través de una fortísima cultura de resistencia, que se fue apropiando, de manera directa o indirecta, de muchos y variados elementos culturales de otras civilizaciones, no solo de Europa, sino de África y Asia. 
La Toltecáyotl está presente en la forma más íntima y profunda de ver y entender el mundo y la vida. Es la que, a final de cuentas, nos da “un rostro propio y un corazón verdadero, en todos sus hijos, aún en los extranjeros que se han avecindado o han nacido en esta tierra y se han alimentado de sus productos, tangibles e intangibles.
El gran desafío que tenemos como pueblo, es que, por los procesos de colonización mental y cultural, el invasor ha pretendido desaparecer a la Toltecáyotl, y ésta, ha quedado en el subconsciente de la gente. En las comunidades anahuacas y campesinas de manera más fresca y superficial a través de las tradiciones, fiestas, usos y costumbres; en las comunidades urbanas y suburbanas, de manera inconsciente, pero que en ambos casos, en los momentos más difíciles, como el terremoto en la Ciudad de México en 1985, brotó con fuerza emergente de las telúricas profundidades de nuestra Madre Querida.
 
Hacer consiente nuestra ancestral forma de ver, entender y sentir el mundo y la vida: la familia, el trabajo, la comunidad, la fiesta, la muerte, la naturaleza, etcétera; representa un inmenso desafío descolonizador. Al mexicano, -ajeno a su Madre Cultura, ignorante de su historia y cultura ancestral-, lo hacen pensar que todo en el Anáhuac es “nuevo” y que llegó con los invasores. Totalmente falso. Sin negar las apropiaciones de los elementos culturales externos en estos cinco siglos, la parte más importante y vital de nuestro ser se formó a través de miles de años y está viva en “el banco genético de información cultural”. Lo que nos hace falta, solo es concientizarlo, re-descubrirnos a nosotros mismos, re-conocer en nuestra forma de ser y hacer a los Viejos Abuelos y la Toltecáyotl. 


Lo difícil no es hacerlo…sino imaginarlo.
Otoño de 2016
Oaxaca.

martes, 3 de enero de 2017

VISLUMBRAR LA TOLTECÁYOTL 1/2

La mayoría de los habitantes “del país de los criollos”, somos hijos de los hijos de una de las seis civilizaciones más antiguas y con origen autónomo del planeta. Somos, culturalmente, tan antiguos como China e India. Sin embargo, a diferencia de estos países, que tienen vinculado su presente a su pasado ancestral, nosotros vivimos ajenos y desconectados (conscientemente) a la historia y cultura de nuestros ancestros. Construimos año tras año, un presente, que de inmediato es destruido, nuestra condena es olvidar, olvidar y olvidar, para vivir en un “laberinto de la soledad”.
Por los procesos de colonización que hemos sufrido en los últimos cinco siglos a manos de los colonizadores de ayer y los neocolonizadores de hoy, en los que se ha tratado de desaparecer nuestras lenguas, memoria histórica, conocimientos, territorialidad, y espiritualidad; hemos perdido  la conciencia, en el mundo de todos los días, la sabiduría ancestral que crearon nuestros antepasados a lo largo de siete milenios y medio, misma que se manifiesta en los pueblos indígenas y campesinos en las tradiciones, usos y costumbres, y de manera subconsciente, en la vida “moderna” de los mestizos que vivimos en los núcleos urbanos. 
Bajo ningún motivo nuestra Civilización Madre ha desaparecido, se mantienen a través de la resistencia cultural, las apropiaciones culturales y la misma evolución endógena, porque la cultura es cambiante y siempre está en movimiento.
Cómo toda Civilización Madre, poseemos una matriz filosófica cultural que ha sido la “espina dorsal” del milenario conocimiento que ha sido investigado, registrado, sistematizado y mantenido a través de miles de años. Este conocimiento es conocido como Toltecáyotl. El Dr. Miguel León Portilla lo define como los conocimientos e instituciones de los toltecas. Los toltecas, “son”, los hombres y mujeres de conocimiento. No son una etnia o una cultura, sino un grado o nivel de conocimiento y sabiduría. La palabra Toltecáyotl en lengua náhuatl se compone de dos partes, “tolteca y yotl”. De modo que tolteca es el “máximo artífice” del trabajo interior; y yotl significa literalmente “lo conveniente, lo recto, como debe ser”, pero de manera metafórica o abstracta significa “la cualidad de todo aquello que es comible”. (Miguel León Portilla).
La Toltecáyotl, de esta manera, representa el Patrimonio Cultural Intangible más valioso de nuestra milenaria Civilización. Es, con propiedad, la aportación más importante a la humanidad. En esencia, no es muy diferente a la sabiduría que han aportado los pueblos de China o India, pues todas estas sabidurías, por una u otra forma, buscan la realización y plenitud humana. La única diferencia es quees “la propia-nuestra”.   Para intentar visualizar la Toltecáyotl de manera sencilla y esquemática, proponemos verla como una pirámide, en la que, en su base, podamos ubicar los conocimientos para resolver los desafíos de la conservación, desarrollo y mantenimiento de la vida en el aspecto material. Y en la parte superior ubicaremos los conocimientos para satisfacer las necesidades de trascendencia de la vida, en un orden mucho más sofisticado y elevado.
Pero para tener una mejor apreciación de la Toltecáyotl, tenemos que tomar en cuenta que ésta sabiduría tiene otros factores que la hace más compleja. Nos referímos a que la pirámide de la Toltecáyotl, además, la debemos de ver en función del “tiempo y el espacio”. Es decir, que tenemos que entender que esta pirámide tuvo diferencias en tiempo, es decir, no es la mismo en el periodo Preclásico, que en el Clásico, y que en el periodo Postclásico. Pero las diferencias o variantes también están en función del espacio. No es lo mismo la zona maya, que el Altiplano Central, la Gran Chichimeca, Norteamérica, o el Caribe. La Toltecáyotl se nos revela muy compleja y aunque comparte una misma matriz filosófica, en cada pueblo y en cada tiempo y espacio, tuvo muchas variantes. Debemos de considerar que uno de los grandes logros de nuestra Civilización Madre, fue el encontrar la plenitud en una “unidad profundamente diversificada”. 
Desde hace muchos años afirmamos, por lógica descolonizada, que todos los pueblos y culturas del continente llamado Ixachilan en el Norte y Abya-Yala en el Sur, son hijos de una sola civilización continental. Como dijimos con anterioridad, la pirámide de desarrollo humano tolteca tiene en su base los conocimientos para facilitar el logro del mantenimiento y plenitud de la vida. Esto se logra a través de cuatro sistemas que actúan íntimamente interconectados. En primer lugar está el sistema alimentario, que implica, desde la invención de la agricultura y la domesticación de las plantas, pasando por la invención del maíz, la milpa y los complejos sistemas hidráulicos como es la chinampa, canales, y represas, hasta una sofisticada y nutritiva gastronomía, basada principalmente en vegetales, insectos, frutas y pocas carnes, que brindaban la suficiente energía que les permitieran tener el tiempo libre, para realizar sus inconmensurables obras materiales e inmateriales.
Con la energía y el tiempo disponible, se requirió, además, poseer un sistema de salud, que garantizara mantener la vida en las mejores condiciones y la energía en plenitud. El sistema de salud comenzaba con los hábitos higiénicos personales, familiares y comunitarios. El baño llegó a su máxima expresión con el temazcal. Se supone que antes de la invasión en el Anáhuac, existía el 75 % de la biodiversidad del planeta. Los Viejos Abuelos conocían con profundidad las sustancias activas de las plantas, insectos y minerales, necesarios para recuperar la salud perdida. La cirugía llegó a tal grado de avance, que muchos siglos antes de la era cristiana, en el Anáhuac, ya se hacían trepanaciones y sofisticados trabajos dentales, de los que en la actualidad, existen vestigios irrefutables.
Con la energía y salud, dispuestas para enfrentar los magnos proyectos civilizatorios, se requirió un efectivo sistema de educación, que, por una parte, permitiera el desarrollo en armonía y plenitud de las nuevas generaciones. Porque para los Viejos Abuelos, la educación familiar y académica fue uno de los pilares más importantes de su civilización. El concepto de “formar rostros propios y corazones verdaderos”, nos habla de la formación en valores éticos y morales, como base para educación académica. Como en el caso de la construcción del Tollan de Daany Beédxe (zona arqueológica de Monte Albán, Oaxaca), que se llevó 1350 años de construcción, ésta, no habría sido posible sin contar con la convicción de participación de las sucesivas generaciones a lo largo de más de 13 siglos. La civilización del Anáhuac tenía un concepto en lengua náhuatl, que es su esencia civilizadora y su fundamento cultural; nos referimos al término de  Tlacahuapahualiztli o "arte de criar y educar a los hombres".
Continuará...2/2

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sábado, 26 de noviembre de 2016

LA PRIMITIVA Y SALVAJE EUROPA

El eurocentrismo es la ideología que impone la “supuesta superioridad y antigüedad” de la cultura europea sobre todos los pueblos del mundo. Esta serie de mitos fantasiosos y perversos, repetidos hasta la saciedad en los últimos cinco siglos, se han convertido en verdaderos dogmas imperiales para avasallar y colonizar a los pueblos explotados por Occidente desde 1492, para imponer el capitalismo y la modernidad.

La idea generalizada del “viejo continente”, del supuesto origen cultural de la civilización humana en “la vieja Grecia”, de la supuesta “superioridad cultural” de las pueblos europeos sobre las demás del planeta, el supuesto origen europeo del conocimiento “científico”; son algunas de las muchas falacias de esta necrófila ideología, que ha pretendido someter intelectual y culturalmente a todos los demás pueblos del mundo.

Empecemos desde el principio. La cultura Occidental, es la más nueva de las culturas del planeta. Egipto, Mesopotamia, India, China, Anáhuac y el Tawantinsuyu, son las culturas más antiguas con origen autónomo, en ellas se cimentaron las bases de la civilización humana. Todos los demás pueblos tomaron de ellas sus bases y principios para hacer su propia cultura. Estamos hablando de entre ocho y diez mil años de antigüedad, cuando iniciaron los procesos de sedentarización e invención de la agricultura.

Fue Federico Hegel, en el siglo XVIII, con el Romanticismo alemán, quien inventó el mito de que el origen de la cultura europea se dio en Grecia. Hegel se atrevió a decir que los “tenues” inicios de la humanidad estaban en Oriente, pero que no tuvo ni relevancia ni grandes alcances. Que la civilización humana surge con fuerza y grandeza en Europa. Para fundamentar esta idea falaz, literalmente “se apropia” de la cultura griega. 

Para él, los griegos son el origen de la cultura Occidental, y por ende, eran europeos. Falso totalmente.

Primero tenemos que decir que la cultura griega cuando floreció en el año quinientos aC., no existía culturalmente Europa. La península europea (porque no es un continente), para el quinto siglo aC., estaba habitada por pueblos primitivos, salvajes y guerreros, especialmente los del centro Norte de la península. 
Grecia con propiedad, pertenecía al mundo del Medio Oriente y sus orígenes estaban en la cultura Minoica. 

En efecto, las culturas que surgieron en el diez mil aC., entre los ríos Tigris, Éufrates y Nilo, es decir, Mesopotamia y Egipto, culturizaron Medio Oriente y las costas de gran parte del Mar Mediterráneo, por lo que, tanto Grecia como Turquía, siempre han sido, culturalmente, parte del Medio Oriente. De modo que la cultura griega no es el origen de la cultura Occidental. 

Fue Alejandro el Magno, quien siendo Macedonio, conquistó a los griegos, y con ellos, invadió y saqueó, no solo las riquezas materiales, sino fundamentalmente el conocimiento, de las culturas de Mesopotamia, India y Egipto, cuando estas estaban ya en un periodo de decadencia cultural. 
Este conocimiento será reutilizado por los griegos en un sincretismo cultural, especialmente el proveniente de Egipto, y después pasará a la Roma Imperial.

Debe tomarse en cuenta que el Imperio Romano trató sin mucho éxito, de “civilizar” a los pueblos barbaros del centro-Norte de Europa, lo más que logró en esta empresa, fue cristianizarlos. Los pueblos teutones, sajones, normados, francos, vikingos, etc., siempre fueron -y siguen siendo-, pueblos con una cultura esencialmente guerrera. Su vida cultural durante siglos fue la guerra y el despojo, la invasión y la matanza. 
A diferencia de los pueblos de las riveras mediterráneas, que habían sido civilizados por las diferentes culturas emanadas de la cultura de Medio Oriente, como los minoicos, asirios, sumerios, caldeos, etc.

Al final del Impero Romano, los pueblos bárbaros del centro-Norte, se pasaron mil años de la llamada “Edad Media”, en un atroz mundo oscurantista y fanático, que impuso el Vaticano para ejercer el dominio y control. 
En esos diez siglos, solo la Biblia se podía leer, y los ahora llamados “clásicos de la cultura grecolatina”, fueron prohibidos y destruidos. Toda la sabiduría y conocimiento, tanto de los pueblos originarios como la que los griegos tomaron del mundo del Medio Oriente, fue feroz y brutalmente perseguida. 

Es importante aclarar que, la ideología eurocéntrica, ha llamado a este oscuro periodo decadente de la cultura Europea, con el nombre de “Edad Media” (476-1492), que no dice nada, por qué, ¿en medio de qué? Lo que realmente pretenden ocultar el esplendor de la cultura musulmana. 
En efecto, fue el mundo árabe, el que, no solo salvó de la destrucción la sabiduría antigua del Medio Oriente, sino el que la continuó y desarrolló. 
Occidente también se ha apropiado de este conocimiento y lo presenta como creación suya, especialmente en el periodo llamado Renacimiento, donde los “grandes investigadores renacentistas” como Nicolás Copérnico, Galileo Galilei, Johansnes Kepler, Isaac Newton, Leonardo Da Vinci, entre otros, abrevaron en el conocimiento árabe pero sin citar su fuente. 

Fue a finales del siglo XV, cuando el Vaticano financió y apoyó políticamente a el reino de Castilla para que tomara el control de la península Ibérica, de la cual había perdido su dominio que logró por medio de la conquista de los Visigodos, que al caer el Imperio Romano, invadieron la península y entre otras cosas impusieron la religión Católica, por lo cual el Vaticano “cobraba su respetivo diezmo”, tanto a plebeyos como a nobles. 
Esta fue la razón por la cual, los pueblos originarios de la península les pidieron apoyo a los musulmanes para echar a los Visigodos, que en meses los desplazaron hasta la famosa Batalla de Poitier (732), en lo que hoy es Francia, en donde el franco Carlos Martel detuvo el avance musulmán, retirándose estos hasta los Pirineos.

El Vaticano entonces recuperó la península para sus diezmos y obligó a los castellanos, primero a expulsar a los musulmanes de la riquísima región del Sur y quemar las grandes bibliotecas de Córdoba y Granada, donde se guardaba la sabiduría milenaria del “mundo antiguo”, ...
...después a los judíos y posteriormente a invadir, conquistar e imponer a su nobleza castellana en los reinos vencidos de la península, quitar las lenguas ancestrales de los pueblos originarios de la península y crear, por medio de las armas y la violencia, el reino de España en 1516. Los castellanos primero lo hicieron en la Península Ibérica y después en el Continente Americano.


Lo segundo que impulsó el Vaticano, fue la invasión del ahora llamado continente americano, en sociedad con los “mercaderes” europeos, que habían perdido el acceso al Medio Oriente, India y a China. 

En esos días, la Europa salvaje y guerrera no producía bienes, solo guerras, armas y saqueos, de modo que la mercadería era importada de Oriente. Cuando el Imperio Otomano en 1453 cerró el paso de las caravanas, el comercio se detuvo.



Fue entonces que los mercaderes financiaron la invasión de América en busca de una ruta comercial a la India. Por su parte, el Vaticano proporcionó copia de los mapas chinos, que los misioneros habían logrado llevar a Roma y que eran, en ese entonces, secreto de estado. 
Colón poseía copias  de mala calidad de los mapamundis chinos y, por ello, él sabía que la Tierra era redonda. Su problema fue que su mapa no contemplaba al continente americano y él y sus socios, creían que iban a llegar a la India.  

Este error fue el que más tarde permitió a la corona española, deshacer los compromisos asumidos en la firma de Las Capitulaciones de Santa Fe (17 abril 1492), en la que la corona le entregaría jugosas ganancias leoninas a Colón y sus socios, los mercaderes, por financiar y comprometerse a descubierto una nueva ruta comercial a la India. Esta razón es por la que al continente en principio se le llamó Las Indias Occidentales y Colón trató por todos los medios legaloides de demostrar que había llegado a la India. 

Finalmente, el Vaticano a través de las Bulas Alejandrinas (1493) le otorgó al reino de Castilla, “la propiedad por mandato divino” de las tierras y riquezas encontradas y vandalizadas. Y a su vez, la corona castellana legaliza “terrenalmente”, el genocidio, epistemicidio y el saqueo de los pueblos y tierras del continente invadido. 

Este pavoroso holocausto, que exterminó, en los primeros cien años a más de cien millones de seres humanos e inició la depredación de la Naturaleza, es presentado por el eurocentrismo, en la llamada, por ellos, “historia universal”, como una gran epopeya civilizadora y humanista, en la que, Europa integra a “la civilización universal” a pueblos salvajes, primitivos, caníbales, guerreros e idólatras del “nuevo mundo”. 


El eufemismo de “Encuentro de dos mundos”, es en realidad, una de las más grandes atrocidades en la historia de la humanidad. 

De modo que después de cinco siglos de hegemonía de la cultura europea, quien a partir de 1492 se dedicado a invadir, someter y explotar a los pueblos del planeta, para crear a través del saqueo y despojo, el capitalismo y la “modernidad”. 


Podemos afirmar que han creado la peor y más necrófila cultura del mundo. 
Los centros de poder comercial y financiero que iniciaron en Venecia y Córdoba, después, en el siglo XVII pasaron a Ámsterdam, para finalmente desplazarse a su centro actual, Nuevo Ámsterdam, ahora llamado Nueva York, mantienen el poder del llamado “uno por ciento”, sobre los seres humanos del mundo. 


En efecto, ninguna cultura ha puesto a la vida y al planeta en peligro de extinción, como lo han hecho los gobiernos europeos, en especial: Inglaterra, España, Alemania, Francia e Italia, y a partir de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos.

Esto se ha logrado por las alianzas “no formales”, pero sí, compartiendo los mismos intereses y beneficios, entre los anglosajones, los mercaderes y el Vaticano. Es decir, los pueblos salvajes y guerreros del Norte de Europa, con los mercaderes adoradores del “becerro de oro”, bendecidos por un supuesto “designio divino”. 


Las guerras militares y las guerras comerciales y financieras, así como el fanatismo religioso, son la estructura básica de dominación. Los guerreros y los comerciantes han creado el “mundo moderno”, en dónde el dinero, el comercio, el consumismo y la supremacía militar y financiera, rige los destinos actuales del planeta.

De esta manera, la ideología eurocéntrica, pretende ocultar y deformar la “verdad histórica”, para presentarse como la cultura más antigua y desarrollada de la historia de la humanidad. 


El capitalismo y la democracia representativa, como el mayor logro humano, siendo Europa, la génesis de lo mejor de la civilización humana, lo cual es totalmente falso.

Finalmente, podemos afirmar, que la civilización que alcanzó la más alta calidad de vida para TODOS sus habitantes, durante más de diez siglos continuos fue la Civilización del Anáhuac, que a través de su “pirámide de desarrollo humano tolteca” (sistemas de alimentación, salud, educación y organización),...
...la cual no usó la propiedad privada, la moneda, y no impulsó la cultura guerrera, ni la invención de armas, sustentando su conocimiento con un claro sentido “biófilo”, la que implantó el primer sistema de educación obligatorio, público y gratuito del planeta,... 


...creó la democracia participativa más longeva del planeta, y la que, fundamentó las relaciones sociales en la comunalidad, así como la que formuló por muchos siglos un sólido propósito espiritual a nivel de Estado.


Son, justamente, estos inconmensurables logros humanos y civilizatorios, los que ha pretendido desaparecer la ideología eurocéntrica al presentar, en su “historia universal”, a la Civilización del Anáhuac como salvaje y primitiva; lo cual, justifica el holocausto y epistemicidio, tratándolos de convertir en una acción civilizadora y humanista. 
      
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